Selección de textos

Palabra y omisión


Nadie te dirá qué fue del Windsor,
de sus memorias ardiendo a 451 grados.

El pecado se musita en los pasillos
y se comercia en los estrados.
No es este carril para vehículos lentos
ni son bienvenidos los espejos sin bruñir.
Sin la oportuna dosis de espanto y nieve.
 
Hay besos, fotos comprometidas y amenazas
en las redes. Hay contraseñas y heridas
que delatan en los días de lluvia.

Nadie te dirá cómo hemos llegado a esto,
la minuciosa ruta hasta este asombro rutinario.
El factor solar adecuado contra el derrumbe
de Dios.
 
Hay mentiras entre cartones y vecindarios
puestos a secar en los balcones. Hay ciertas
medidas inexcusables.

Nadie te dirá cómo salir de todo esto.
Nada explicará el arcano mensaje de los extintores..
  
Contrafacta (La Isla de Siltolá, 2015)
 

 

Ciudad de oro y plomo, XI


al cielo con tus dedos blancos
ateridos por el frío que azuza la soledad de los cuerpos

es larga y sinuosa la escalera
que lleva a las puertas que tarde o temprano nos traspasan

y es inmensa la panza del dragón dormido
que silencia al firmamento y desconcha los torreones

bajo sus escamas de brisa asaeteada
mi piel de redoble

bajo mis pies
todo lo que me niega

y ante tanto cielo
mi desnudo cuerpo al raso

mi alma en el suspiro de la lanza

tras el escudo de mi juventud de bronce

Ciudad de oro y plomo (Los Cuadernillos de Intramuros, 2015)
 

 

Além do Tejo, V


é Deus
provavelmente
um castelo desabitado

cheio do horizonte apenas

na altitude dos caminhos desfeitos
pelos homens vencidos

são os homens
que bêbedos de vértice e pegada
prendem a planura duvidosa

erguem do chão emudecido
os altares de todas as ausências.

Além do Tejo (Ed. de autor, 2014)
   
 

Ensalada de epitafio con violetas


Bajé
del Gibralfaro
con un ramito de violines.

Bajé
del Gibralfaro
a la tumba más desnuda
del cementerio inglés.

Pero ha nevado tanto
para que Vallejo duerma
que las gaviotas de la Malagueta
parecen confusas.

Qué inútil mentar a Larra,
pensar que un suicidio
redimirá al mundo. Qué inútil
Cristo en su cruz.

Fútil este violento violeta de violetas
en Colliure, salpicándonos de un vino añejo
que nunca bebimos.

Quien habla ya a los muertos,
ya se sabe.

¿Nosotros?
Cualquier epitafio de segunda mano
será bueno. Lo dijo Bertolt Brecht:

hay muchas maneras de vivir a un hombre.

Diva de mierda (Liliputienses, 2014)

 

Según san Juan


Último superviviente
de tresillo y fiel vasallo,
guardo el programa de mano
de varios apocalipsis:
la caída de la estación MIR,
el acelerador de partículas LHC,
el efecto 2000, el último
ciclo maya, la segunda
venida de Bush…

Me he forjado en los mejores
gift shops de Auschwitz,
así que cuando me hablan del diluvio
abro mi paraguas,
como quien cambia de canal
en la sección de catástrofes.
 
A nadie le preocupa ya el fin del mundo,
ahora que la Biblia tiene
ciento cuarenta caracteres
y Torquemada desahucia herejes
en el nombre del darwinismo,

ahora que todas las calles
del país son Cánovas
esquina con Sagasta
y nadie pregunta a los leones
del circo
por la hoja de reclamaciones.

Nadie quedará vivo,
según san Juan.

Podría ser peor.
Imaginen habernos quedado
para ser nadie.

Podría ser peor (Hiperión, 2013)


 

Desnudo sobre espejo


Tu cuerpo desnudo
me recuerda las listas del paro.

No es esta la declaración prometida
sobre el post-it de la nevera,
ni el beso que sostienes con tiritas
en la espalda magullada
que miras frente a frente
al despertarte.

«Volveré a la tarde», debí decirte.
Y mostrarme siempre fuerte
y tranquilo,
viril como la amenaza serena,
como un ceño fruncido por Buonarroti.

Pero me muestro sin rebajas ni ventajas,
con los ojos inciertos del desempleo
tras las monturas,
ahora que vence mi contrato
de adolescente avejentado.

Y te veo desnuda
y comprendo que las mantas
que nos cubren
son un ejemplo estúpido
de redundancia,
que no hay otro cobijo

que tu pierna dormida
sobre mi pecho en vela.

Podría ser peor (Hiperión, 2013)

 
 

Un artista


Un artista posmoderno se compromete a no dejarse llevar por el entusiasmo. Deconstruye un párpado ajado sobre la mano abierta de un niño muerto. Va pacientemente descomponiendo gramo a gramo, micra a micra, la oscuridad vacua del negro esférico. Difumina con precisión y calma el destello blanquecino del cristalino. Retuerce –conviene algún contrapunto barroco si se sabe administrar oportunamente– con espirales sempiternas el fuego encendido de una córnea.  Delinea sabiamente el contorno de un iris marino. Apenas si podría reconocerse un espejo en semejante mirada. Se sonríe orgulloso el artista posmoderno. Consiguió vencer su temor a las navajas en las películas de Buñuel. La obra resulta un éxito en la exposición. Sólo la cartela se empecina en titular Mirada a la creación, a su deconstrucción posmoderna del ojo. Llegada la noche, el artista reposará sus laureles sobre la almohada. No podrá evitarlo: una lágrima resbalará firme, rotunda, compacta, por sus mejillas. Todas las obras conmemoran su fracaso.

 El vagón de las artes, nº 2 (octubre de 2011)


 

Tríptico de cenizas, I


No es tuyo el crimen
el delito de ser cuerpo.
Mira tu cadáver
cuando me encuentres muerto.
Olvidamos ponerme a salvo
aquella noche de pupila
y pólvora bajo tus párpados.
Pero la culpa no fue tuya.
Yo fui el muerto
y el asesino.
Tú solo fuiste disparo.

Puzzle de sombras, nº 2 (año 2010)