jueves, 10 de julio de 2014

Dónde y cuándo

Estar solo no es de las cosas más agradables, dice Jorge de Sena. Me camino y me pregunto por las calles de una ciudad detenida más allá del Tajo, como a mitad del camino de todas las rutas. No es mal lugar, después de todo. Pienso. Y el sabor certero de una bica me situa en el mapa. Tras el cristal el cielo exacto de julio. ¿Qué habrá sido de aquel castañero que vi asar la niebla una tarde de octubre en Giraldo?

Nos importa el dónde, desde luego. Y nos importa el cuándo. Nos importan las fechas en las cartas de Pascoaes a Unamuno, y en las de Unamuno a Pascoaes. Los qué-dijeron de Ramón y 'Colombine', veinte años mayor que él. Los poetas portugueses que lloraron la muerte de Federico y el Comité de no Intervención. Y ver a Saramago de secretario de una revista de medicina esos mismos años. El dónde y el cuándo. Siempre el dónde. Siempre el cuándo. Las diferencias horarias y los centenarios.

Quisiera que, si es cierto que debemos tener una patria, fuera siempre a la deriva. Como aquella balsa de piedra. Y preguntarnos solo las preguntas ciertas como el sabor del café bien hecho. No peder el tiempo. Preguntarse, siempre, cuándo.

Évora, julio de 2014

Fotografía: Antonio Rivero Machina. Évora, julio 2014.

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