domingo, 15 de diciembre de 2013

El pelotazo

Somos anodinos funcionarios corriendo riesgos cada día. Ya no hay remedio. Debimos habernos quedado en los dosmil, cuando dar el pelotazo era la meta, cuando todos éramos delanteros titulares. En este década ya casi adulta las premisas son otras y escuchamos hablar de funcionarios como de premiados en la lotería. Dos euros a la semana son asumibles. Lo malo es que no andamos sobrados de vidas. Y repasamos los méritos y todo nos parece poco, porque siempre hay quien pisó la luna o corrió cien metros en menos de nueve segundos o es capaz de coser quinientas botas al día por un salario de tres euros y no rechista. En los dosmil no había que competir, ni había pistas. El plan era tan sencillo como ser un chico listo, con las palmadas en la espalda aseguradas si sabías inventarte un atajo. Tal vez el error fue nuestro, entonces. Ahora ya es inútil correr, seguir su pista. La carrera se celebró hace una década, con sus pistoletazos de salida.

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