viernes, 10 de mayo de 2013

Albolote espera

No tengo reparos en confesarlo. Me he presentado a unos cuantos premios literarios de los que no obtuve respuesta. He tanteado muchos palos y he firmado como míos muchos poemas malos, que agavillo como un tesoro clandestino en mi gabinete. Pero ha llegado Albolote, primer destino de un nuevo libro que me sobrevino casi inusitado, con sus brazos abiertos. No tengo reparos en confesar cuánto lo he esperado. Estos días de mayo no prepararé envíos y originales, sino maletas y presentaciones. Albolote espera. Casi me cuesta soñarlo.

 

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