jueves, 18 de abril de 2013

Perspectivas del exilio Cernudiano

Cerramos este mes de abril, por acá, en el campus universitario de Cáceres, con dos intensas jornadas en homenaje a un poeta en constante crecimiento crítico. Quiero decir con esta última locución tan rocambolesca que, como anhelara en lo más árido de su destierro -no solo físico sino exegético-, Luis Cernuda es y será cada vez más leído, reconocido y admirado con el pasar de las décadas. Cinco han pasado desde su muerte y en esta ciudad extremeña en que moro y crezco se reunirán voces como las de James Valender, Gabriel Insausti, Eduardo Moga, Bernanrd Sicot y tantas otras no menos valiosas para acometer diversas facetas de su legado literario. Un servidor toma parte en estas jornadas -organizadas por Mario Martín Gijón y José Antonio Llera- con una comunicación sobre los lazos tendidos entre el exilio y España que perimitieron a Cernuda publicarse y explicarse gracias a un canal cálido y humano con nombre propio: José Luis Cano. Puedo asegurar que si de exilio Cernudiano hablamos, no hay un actor más imprescindible en su relato que el director y artífice de Ínsula y Adonais. Amigo y único 'agente literario', españas adentro, en lo que se viene a llamar 'la alta posguerra'.


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