martes, 28 de febrero de 2012

Un amor vertical


Salimos de escuchar a Chaouen en Clamores a la una. Justo a la hora en que chapan el metro. Escarbamos en los bolsillos de mis vaqueros como quien busca una calle perdida en el apretado callejero de una gran ciudad solo a medias conocida. Es fácil perderse con los bolsillos vacíos, pero reunimos el dinero justo para un taxi hasta Antonio López número 160, entrando desde Marqués de Vadillo. El frío de febrero era débil, llegaba exhausto después de un arrebato polar semanas antes. Casi se podría decir que estuviéramos en un noviembre benigno de años atrás, cuando ella y yo juntamos por primera vez nuestros labios de boca de metro. El calendario también tiene sus estaciones, y sus correspondencias. Todo es posible cuando el amor es vertical. Uno puede tomar un taxi una noche de febrero y apearse en noviembre, muchos meses antes.

Madrid, febrero de 2012

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