sábado, 4 de febrero de 2012

Nada fuera de lo común

El corresponsal de los informativos destinado en Moscú lo reconoce: nada fuera de lo común en estas fechas. Forma parte de la rutina astronómica habitual que los termómetros hablen de veinte grados Celsius bajo cero en ciertas regiones del hemisferio norte. De todas formas, añade, se han habilitado cincuenta tiendas de emergencia con estufas y comida caliente para acoger a los miles de mendigos diseminados por las gélidas avenidas moscovitas. Nada raro, una emergencia puntual y prevista. Un apocalipsis indigno de encabezar los telediarios. Todos sabemos que la noticia habría sido la contraria, la ausencia de este frío siberiano trashumante dormitando la estación de invierno sobre los tejados del Kremlin. Tampoco se sale de lo común las maniobras inofensivas y cotidianas de una silenciosa infantería de famélicos desheredados. Mantienen leales sus puestos de miseria bajo el alcantarillado de la Plaza de las Tres Estaciones. Los niños continúan aspirando las nubes de abismo del pegamento quemado. El vodka calienta las arterias de una prostituta de trece años y abrasa las sienes del descuidado funcionario. Les hablo del más radical y absoluto frío, contra el cual tiritar se torna inútil como una lágrima vuelta en carámbano.

Cáceres, febrero de 2012

1 comentario:

  1. "Los niños continúan aspirando las nubes de abismo del pegamento quemado". Chapeau, como siempre.
    No hay por qué preocuparse, si tienes caliente el corazón.

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