domingo, 9 de octubre de 2011

Paisaje urbano

Una cigüeña posa su pico sobre la brisa nocturna. Desde su ventana un estudiante ve la sombra de su vuelo posado sobre los pináculos. Recuesta sus brazos sobre el alféizar y apaga la luz un instante acaso para verla mejor, acaso para guiñarle con el párpado del interruptor. Ella, coqueta, le responde desplegando el silencio de sus plumas y el carraqueo de su pico. El perfil atraviesa toda la noche como la quilla de un rompehielos. Al fondo, más allá de las espadañas y los chapiteles, las grúas duermen sus sueños de colosos. Plumas y contraplumas suspenden su amenaza sobre azoteas y balcones. Al día siguiente el estudiante pasará también bajo su vuelo. Presentará sus respetos, su civismo no discrimina grúas de cigüeñas. Las grúas le responderán torpes y avergonzadas, mirando tímidas y culpables hacia otra parte, girando gráciles su cuello de metal y ambición.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.